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martes, 23 de diciembre de 2008

Una tarde-noche inolvidable

Pues si, son varias las palabras que me ayudan a definirlo. Inolvidable, especial, grande, emocionante... Palabras todas ellas que se quedan cortas y pequeñas ante tal MUSICO, ante el concierto que nos ofreció el sábado una banda rodada ya, todos ellos fantásticamente hermanados. Pero palabras que también se quedan pequeñas ante tanta gente que pude conocer en persona y saludar como todos se merecen. Por supuesto no voy a dar nombres porque seguro que alguno se me olvidará, pero a todos gracias por ser tan GRANDES. Por donde comienzo, pues si, por el principio.

Decidí ir lo antes que pude hacia Madrid, ya que al ver en las noticias que el centro estaba abarrotado de gente, y no se equivocaron, enseguida marche, intentando aparcar lo más cerca posible, pero claro, como imaginaba, era prácticamente imposible, así que para tardar menos en estar por allí, decidí ir a lo seguro. Paseito de Colon a Sol, gracias a que hacía buena tarde…


Una vez llegado allí, sobre las 16:30 h. Comencé a ver caras conocidas y no tuve más remedio que comenzar a saludar a todos los que conocía gracias a este y otros foros, pero que en otras ocasiones, por unas cosas y por otras, fue imposible saludar. Como dije antes, un placer haberos conocido a todos. Me hubiera gustado charlar más con cada uno de vosotros, pero no había tiempo para mucho más, y entre eso y los nervios de de la espera, pues se me hizo corta toda conversación. A medida que pasaban las horas, llegaba más y más gente. Espera que se nos hizo más corta gracias, a parte de las conversaciones con unos y otros, a un pasacalles de grupos que iban amenizando su pasada con melodías navideñas, pero instrumentados con todo tipo de utensilios de lo más rústico, con alguno de ellos yo me quedé perplejo, pero claro no podían faltar las botellas de anís. Después de esto, llegó el lío de las puertas, de la gente que se acoplaba al principio de la fila. En primer lugar, el tema de las puertas, no se como desde la sala, viendo que había gente esperando, no dijeron desde mucho antes que sólo se iba a entrar por una de las puertas. Seguro que de haberlo avisado antes, la gente que llevaba allí tantas horas, se habrían puesto de acuerdo tranquilamente, y sin tener que montar el follón que montaron los porteros. Bueno, que las dichosas vallitas, también las podrían haber puesto mucho antes. Menos mal, que al final la idea de mover la fila de un lado a otro, se quedó ahí, en una idea, si no… Un borrón este, que al final fue menos de lo que podía haber sido.


Entramos a la sala y, después de saludar a un par de personas en la entrada, decidí quedarme a mitad de pista pensando, he de reconocer, que el sonido no sería tan bueno como al final era, magnifico desde donde yo estaba y, por lo que leo, desde todos los lugares. Como decía al principio, la banda y Enrique estuvieron GRANDES, pero también los fans que allí estábamos, porque con la canción “Si”, tengo que decir nos salimos. Como bien he leído ya por ahí y tengo que ratificar, Enrique estuvo muy hablador desde el principio (el comentario hacia la policía, no tiene desperdicio, por cierto, alguno había que nos e atrevió a levantar la mano), muy cercano a todos nosotros, pero también muy muy especial interpretando todos y cada uno de los temas. Tan cercano a veces, que como podéis ver en muchos videos que ya hay colgados, mucha gente le pudo tocar y casi abrazar, hasta el punto de que en una de las ocasiones, entre forcejeos con el de seguridad, calló al suelo de espaldas, pero el tío con toda la profesionalidad del mundo, siguió cantando desde el suelo, se levantó y “aquí no ha pasado nada”, lo dicho, todo un profesional. El resto de la banda, como siempre, fantástica también, muy parlanchines entre ellos y con el público, a alguno de ellos, Robert, se le acabaron las púas y ya no sabía que regalar.

Especial mención a la presentación de Ramón, yo también me quito el sobrero ante él y ante todos. Del resto del concierto, pues me vienen imágenes, momentos, caras emocionadas de los fans durante algunos temas como “El anzuelo” o la cara también emocionada del propio Enrique al mencionar a Nacho Vegas. En fin, como decía al principio inolvidable, especial, grande pero sobre todo emocionante, muy emocionante por todos los aspectos que en el interior de la sala se fundieron. Por todo ello, GRACIAS Enrique Bunbury por tú música, tu entrega en todos y cada uno de los conciertos, tu espectáculo pero, sobre todo, gracias por este regalo que no olvidaré jamás.


No quiero despedirme sin antes mencionar, como no, a las personas que con su trabajo han hecho posible que muchos de nosotros tuviéramos entrada para un día tan especial. A los que conozco, ahora si puedo decirlo, Jesualdo y Juan (bunburyclub), Paula y Chato (bunburydad), Kara (que tan buen trabajo ha hecho también), a los chicos de siemprehds, que también han hecho lo suyo. Y, de nuevo, a todos y cada uno de los que conocí el sábado y a los que no, también.
Todo esto hizo que fuera “una tarde-noche, inolvidable”.

Una crónica de Duende en Arganda.

Fotografías: phandora

SI "EL EXTASIS"




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