Sin ánimo de hacer publicidad, pero la mayoría de mis tardes de fin de semana las paso caminando entre las céntricas calles de Madrid husmeando los viejos discos y las novedades en Discos Babel, el tipo de la tienda es un joven amable que estéticamente me recuerda a Neil Young; una de las últimas veces que fui tuvimos una conversación sobre Smash y lo mismo en Discos Khurcius, donde siempre que voy termino dándole conversación a Alfonso, majete donde los haya. Después vuelta a casa, prepararme la cena y tras ello, gin-tonic en mano, degustar ese LP. Por todo lo ocurrido brindo por la humanidad y por lo bien que habita el mundo, como cantó Nacho Vegas. A mi edad me siento algo viejo para según que cosas y sufro en silencio la impotencia de ver como el pueblo no hace nada para luchar por su vida, los políticos nos comen, quieren manejar todo y convertirse en el Gran Hermano de la novela de George Orwell o de Mercedes Milá para los hijos de la LOGSE.
¿Miedo?, es posible, no me gustaría vivir en un mundo en el que nos corten la libertad de la manera que lo están haciendo, gradualmente y de tapadillo, no interesan la cultura ni el libre pensamiento, los chavales de ahora carcomidos por lo más zafio de la música taladrándote los oídos en el metro mientras gritan como hienas al ritmo de su teléfono móvil son el futuro y señores, estamos soberanamente jodidos, muy jodidos.
En fin, con toda la razón del mundo los grandes grupos apenas pisan Madrid y prefieren Barcelona, donde de verdad se cuece un ambiente más cosmopolita y artístico, pero aquí en la vergonzosa capital del no menos vergonzoso estado español, a los que nos dedicamos (o dedicaron) a esto y adoramos la música nos cohíben con normas y leyes arcaicas y de olor apolillado como fijar horas en los conciertos, multas… y vamos a añadirle que el cerrar salas de conciertos está a la orden del día en las agendas de los ediles y demás buitres que pululan por la calle Génova y la Plaza de la Villa.
Y eso de tocar en la calle… es de alto riesgo y quizá no ganes para guitarras. Sino tienes permiso de mostrar tu música ambulante, lo primero es llevarte un toque de atención por parte de la policía, que multándote y requisándote los instrumentos hacen su labor del día. Luego ve a buscar tu guitarra a la comisaría, si hay suerte te llevarás una cajita de astillas.
Madrid, Madrid, Madrid… pedazo de la España en que nací… me defrauda y me lastra, por ello mi cabeza y corazón hace tiempo que no viajan conmigo por la Gran Vía, en el metro o en por Fuencarral, sino que están por el calor del sur, allá dónde el Guadalquivir se funde con el Mediterráneo y el Sol se pierde en el Atlántico. Aquí no queda sitio para nadie, los ecos de las guitarras de Burning, Desperados, Radio Futura, Alaska… se perdieron entre húmedas alcantarillas y entre las paredes de la Sala Sol, templo que ojalá resista muchos años.
Eso espero, a no ser que a Esperanza Aguirre le de otra ventolera de esas que le dan a ella cuando el sol le da en la cara con la camisa nueva y decide sacarse más normas estúpidas o triquiñuelas varias como lo hizo para intentar cargarse el Colegio Mayor San Juan Evangelista, conocido como “El Johnny”, como ya pasó con el Teatro Albéniz o demás rincones de la cultura que peligran en la ciudad de la obra perpetua, porque señores, a los que creemos en otras formas de pensar, amamos la cultura y vemos otros mundos, no estamos bien vistos entre la marabunta irracional política, del ciudadano de a pié ni por los encorbatados en despachos; a los primeros no les gusta demasiado que pensemos, a los segundos les encanta ser el fiel servidor y a los últimos… me gustaría verles pasándolas canutas estando en paro y sin coche oficial.
Y otro tema que hace que me rasgue las vestiduras es la piratería. JA JA JA.
Cierto es que en esta broma de país un CD solo sirve para una cosa: Ser un reflector para espantar los pájaros. Doy gracias que los laserdisc no llegaron a cuajar. ¿Se imaginan una terraza con un CD tamaño vinilo? En fin, volviendo al tema, a parte de que se desprecien los discos como se desprecian, en parte la culpa la tienen los precios.
Abusivos y que no contribuyen ni aportan casi nada al músico.
www.publico.es/culturas/250456/musicos/espanoles
www.elmundo.es/elmundo/2008/10/28/rockandblog/1225161434.html
www.elpais.com/articulo/cultura/Disparar/critico/elpepicul/20090914elpepicul_3/Tes
Algunos músicos que en su país tienen un alto nivel de fama, aquí son prácticamente inexistentes para el público, por lo que cuando vienen a Europa, no bajan de los Pirineos, claro que hay promotores que ven más rentabilidad en los festivales veraniegos que en una mini-gira. ¿Falta de divisa? Falta de vergüenza diría yo.
Y con los libros pasa tres cuartos de lo mismo, la gente lee lo último, lo que leen todos y ojo, no desprecio los best-sellers, porque de echo hay libros muy buenos como los de Paul Auster o Cormac McCarthy, pero me quejo de la falta de criterio en la sociedad, no buscan su propio gusto ni personalidad literaria o musical, simplemente leen o escuchan lo último y lo que más suena. Luego está el tema del ADSL y el monopolio de Telefónica con su línea cara pero lenta cual caracol. ¡Siempre a la cola!.
Pero no se dejen engañar, detrás de cada acorde sacado de la retorcida mente de cualquier político actual se esconden mensajes subliminales que activados en pre-campaña electoral hacen las delicias de cualquier conspiranoico. ¿Habrá que oír los discursos al revés como hacían los zumbados con los discos de Led Zeppelin?. En serio, tenemos que echar a estos dos partidos y romper con el bipartidismo, otro cáncer en este bendito país.
Mirándolo de ese modo, sería la única forma de que los religiosos con olor a cerrado tenga a toda pastilla “Black Dog” resonando en las iglesias.
Por ello, en general, señores, damas y caballeros y ratas del Parlamento, la cultura se muere con cada nueva edición de Gran Hermano o con cada grito de Belén Esteban, a golpe de talonario en el Hay-Untamiento de cualquier ciudad o entre el polvo de la memoria. ¿Hacemos algo por remediarlo? ¡Que va!, mientras Kaká no se lesione y no retiren el anís del Mono de los bares vamos bien, España irá bien, seguiremos en la Champions League y aquí no ha pasado nada. ¿La cultura? ¿Libros y discos? Eso no sirve “pa ná”, a mi dame mi sol-y-sombra que me voy “pa” casa a ver si la mujer “maecho” ya la comida que luego voy a seguir poniendo ladrillos.
Espero noten mi ironía.
Buenas noches y buena suerte.

